viernes, agosto 26, 2005

La educación no debe ser un freno

Después de consumarse la Revolución Francesa, los filósofos ilustrados se enfrentaron a un problema: la población ignorante no podía adoptar el modelo democrático, republicano e incluyente que proponían. ¿El resultado? Napoleón, emperador.

Creo que Latinoamérica se enfrenta hoy a un problema similar: la población no es tan culta como debería; no puede aceptar modelos que han demostrado su utilidad en otras regiones por la simple razón de que no los entendemos, ni como país ni como continente.

Posibles causas son muchas: colonialismo, explotación descontrolada de recursos y personas, desinterés en la población nativa, etc. Hoy día, Latinoamérica no tiene la cultura que necesita para poder salir del hoyo en que cayó hace tiempo, hace falta trabajar para lograr un verdadero avance.

¿Qué se necesita? INVERTIR EN EDUCACIÓN. Si no se invierte en la educación como primicia, todo lo demás volverá al estado de inicio, no importa cuánto se busque avanzar. Si las bases son débiles, no importa cuán eficiente sea el edificio, no resistirá un terremoto como el que hoy en día enfrenta el mundo entero.

5 comentarios:

Luis Gómez Chow dijo...

Manuel, me agradó tu ensayo, tengo ideas similares a las tuyas, y siempre me he preguntado: en una sociedad como en la que vivimos, tan desinformada y desinteresada no sólo en la política, sino también en el bienestar de su país, ¿es la democracia el mejor sistema?. La educación es muy importante, pero también las opciones a elegir.

Alberto Toledo dijo...

La bendición de la democracia representativa es que la plebe sólo tiene que ejercer desiciones políticas una vez cada varios años y afortunadamente esas desiciones sólo consisten en elegir políticos. No pueden decidir sobre cosas verdaderamente importantes.

Esto es bueno ya que la gente, que tiene mejores cosas qué hacer, está obligada a conocer los asuntos públicos. Permitirles tomar desiciones sobre ellos sería como dejar que un niño diga si quiere ir a la escuela o no. (Sobre el tema les recomiendo "Homo Videns" de Giovanni Sartori).

Invertir en educación es importante porque ayuda a mejorar el bienestar de las personas, pero dudo bastante que sea esa la solución a nuestros problemas.

Sería más efectivo cambiar el equilibrio de poderes para que los políticos, los verdaderos encargados de los asuntos importantes, TUVIERAN que tomar mejores desiciones.

Alberto Toledo dijo...

Fé de erratas:

En el párrafo 2 quise decir "no está obligada a conocer los asuntos públicos"

hector flores dijo...

Es bueno que pongamos los ojos en la educación que, de hecho, es un problema que afecta la salud de una economía. Pienso también que vale la pensar en que nuestro retraso inmenso en la educación no es mágico: nuestros planes de estudio son dictados en la sala de juntas de los grandes organismos internacionales donde, al lado, nos firman los cheques del siguiente préstamo nacional para salvar nuestra economía. Nuestra educación debe ser mejorada pero sobre todo focalizada hacia aquellos puntos que nos serían útiles. No basta con decir mejor educación sino en dónde y cómo: titánica tarea para la miniatura de instituciones educativas nacionales. Con ciudadanos más despiertos podríamos incluir a más gente en los organismos de decisión sin que éstos sean secuestrados por nuestra ¿élite? política.

Azucena Uribe dijo...

Ok, la falta de inversión en educación es un problema para México y L.A. Las ideas que expresas son interesnates, pero hace falta un poco de respaldo en canto a los rgumentos que das. Sería necesario incorporarás cifras, por ejemplo, ¿crees que los años de escolaridad que se tiene en México y Latinoamérica se han incrementado desde 1900?
¿Qué pasa con la calidad de la educación es esta importante o sólo sería necesario dar más años de escolaridad? ¿Quién debe proveer la educación el estado o de forma privada? Una duda personal ¿qué quieres decir con población culta? ¿deben saber de filosofía, literatura, música? qué pasa si se educa a la población simplemente para los objetivos económicos o políticos que un país tenga